El Futuro de la Educación


Todos tenemos una imagen de nosotros mismos y esa imagen, está fuertemente enraizada en nuestro interior y forjada desde nuestra infancia, en función de nuestras influencias familiares, nuestra educación, el entorno en el que nos hemos desarrollado y la información recibida durante nuestra vida, que se ha ido almacenando en nuestra mente. Todos esos componentes son los que han forjado nuestras creencias y son esas creencias las que potencian o nos limitan, constituyen lo que tú crees que eres, en lo que tú piensa que eres, que es lo que en definitiva serás.

Cuando nacemos y somos niños, somos libres y no tenemos limites, aún no han condicionado ni limitado nuestra mente ni nuestras capacidades. Cuando eres pequeño reaccionas de manera espontánea, no te paras a reflexionar sobre las cosas antes de hacerlas, no tienes ninguna preocupación sobre si algo saldrá bien o mal o sobre al qué dirán. No te preocupa si vas a ser juzgado, no te preocupa si vas a ser aceptado. <eres un ser libre de miedos, prejuicios o limitaciones, simplemente eres.

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Por desgracia son muy pocos padres los que educan a sus hijos fomentando todas sus capacidades, animándolos y aumentando su autoestima, desarrollando su confianza y seguridad, fortaleciendo su personalidad de cara a futuro.

Por un lado es necesario evitar los verdaderos peligros, pero a la edad de 5 años un niño ha escuchado la palabra “No” más de diez mil veces: “No hagas eso, no te subas ahí, no seas tonto, eso no se hace…”.

Hoy en día sabemos que la fase más importante en el desarrollo emocional de una persona discurre entre los cero y los cinco años, aunque tristemente todavía existe una gran ignorancia sobre la importancia de la educación emocional en esa etapa. Entre los seis y siete años, el cerebro es casi plenamente un cerebro adulto. En esos primeros años de la vida un niño absorbe todo lo que existe en su entorno de manera inconsciente, sin saberlo. Sin esfuerzo, está aprendiendo y se está programando. Por eso es tan importante su entorno, el afecto, el cariño y el amor recibido en su desarrollo y estabilidad emocional.

Según vamos creciendo, involuntariamente nuestros padres, cuidadores, maestros y todo el entorno comienzan a crearnos una serie de creencias y limitaciones, unas pautas de comportamiento  que van coartando nuestro potencial, en vez de aumentarlo y reafirmarlo.

Esta sociedad está atravesando un crisis de humanidad, valores y un grave problema educativo. La sociedad no necesita una nueva reforma educativa, sino algo más lejos de eso. Necesita una total transformación, una revolución enfocada en crear personas con calidad humana, en aumentar la creatividad, el potencial, la confianza, el autocontrol, la compasión, el trabajo en equipo, es decir los valores que engrandecen al ser humano,, en vez del sistema actual obsoleto.

La velocidad de los cambios de la sociedad tras las últimas décadas es más vertiginosa que nunca y nuestra capacidad de adaptación a esos cambios es más lenta de lo deseado, menos para las nuevas generaciones que demuestran una gran habilidad para adaptarse a la evolución. Ésta es una de las consecuencias de esos cambios en la brecha creada en tan poco tiempo entre generaciones por el rápido avance de la tecnología.

No obstante y a pesar de esos constantes y acelerados cambios, hemos mantenido antiguos sistemas de educación que no preparan a las personas para afrontar los retos del futuro, especialmente en el área del desarrollo personal.

No podemos seguir con un sistema diseñado para la era industrial, creado para formar trabajadores para esa época, cuando había que estudiar ocho horas al día desde los tres años hasta pasado los veinte, para después incorporarse al mercado laboral, mayoritariamente en un trabajo industrial de ocho horas diarias de rutina, sin tener que tomar decisiones y en donde la mayoría de la gente permanece hasta la jubilación. Eso ya es historia!!

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No estamos tan sólo en época de cambios, estamos en un cambio de época. La era de las tecnologías modernas y del mayor cambio social, tecnológico y económico de la historia. Por eso necesitamos un cambio radical de nuestra educación.

“La educación debe basarse en aumentar las cualidades positivas de los niños, en vez de dividirlos, compáralos y catalogarlos mediante exámenes que, a pesar  de que la intención pueda ser controlar sus progresos, únicamente sirven para medirlos, clasificarlos y crear diferencias. Entonces aunque sea inconscientemente, los tratan en función de esa ridícula valoración, no en función de su potencial humano. La prioridad debe ser instaurar un modelo educativo que enseñe a las nuevas generaciones, desde niños, la inteligencia social y emocional, la regulación y gestión de las emociones. Un modelo enfocado y basado en el desarrollo de la autoestima y confianza, en los principios y valores que realmente fortalece la personalidad, y no crear solo buenos alumnos capaces de memorizar una información para aprobar un examen.

Hay países que ya han comenzado a instaurar este modelo educativo, un método que ayuda a preparar a las futuras generaciones con las herramientas internas y habilidades necesarias en la vida, para una nueva comprensión y con mejor desarrollo personal, emocional y social.

En 1968, George Land realizó un estudio, publicado en el libro Breakpoint and Beyong, que comparaba la capacidad de encontrar diversas respuestas a una pregunta, buscar diferentes usos a un objeto, esto es, la capacidad de salir de un pensamiento cuadriculado para encontrar más alternativas. Una de las preguntas que se hacían, era imaginar todos los usos posibles y alternativos de un tenedor. El estudio de George se realizó a 1.600 niños de cinco años.

¿Cuál fue el porcentaje de genios creativos entre esos niños? Asombrosamente, del 98 por ciento. Lo que el estudio demuestra que es el 98% de los niños nacen con capacidades extraordinarias para la creatividad.

Este estudio que era a largo plazo, por lo que 5 años después, cuando esos niños tenían ya 10 años volvió hacérseles la misma prueba. El resultado fue asombroso en sentido negativo, ya que tan solo el 38 por ciento llego a los mismos niveles que tenían a la edad de cinco años. Cuando habían cumplido 15 años se repitió el test con un resultado del 12 por ciento.

Esta misma prueba se efectuó a 280.000 adultos. Los resultados reflejaron  que tan solo el 2% llegaba al nivel de genio. La conclusión de este estudio es que la creatividad no se aprende, nacemos con ella.

En los primeros años de educación vamos adquiriendo pensamientos limitadores que nos reprimen perdiendo nuestro potencial a una velocidad alarmante. Todo esto nos demuestra que algo no funciona, que hay algo que está restringiendo nuestra capacidad y que tenemos muchas cosas que cambiar.

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Reflexión sacada del libro “Donde tus sueños te lleven” de Javier Iriondo.

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Donde mirar para encontrar


El mayor problema hoy en día no viene del exterior, sino del interior y nos lo creamos nosotros mismos. El problema universal actual es el vacío espiritual y eso no tiene nada que ver con la religión, sino con nuestro desarrollo interior, con nuestro grado de autoconociminento. Carácter de esa brújula interior explica ese vacío que sufre una gran parte de la humanidad.

Siempre llega un momento en la vida de cada persona en el que se plantea algunas cuestiones tipo: ¿Por qué tengo la sensación que me falta algo? ¿Es esto todo lo que hay? Tiene que haber algo más que la rutina diaria ¿ Por qué siento un vacío que no puedo comprender?

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En ese momento en el que nos planteamos esas preguntas puede ser el inicio del cambio, la oportunidad de encontrar nuestro camino. Es cuando las puertas que permanecían cerradas comienzan a abrirse, para que algo más grande entre en nuestra vida. Y no se trata de cambiar nuestra vida y dejar atrás lo que tenemos, sino abrir esos nuevos caminos a mejorar lo que hemos logrado conseguir en nuestra vida. Los problemas internos, la sensación de vacío o la falta de plenitud personal no tienen ninguna relación con la inteligencia. Podemos encontrar verdaderos genios, personas de muchísimo éxito, cuyas grandes cualidades e inteligencia para su actividad profesional no guardan ninguna relación con sus cualidades humanas.

Es obvio que a pesar de los logros profesionales, estas cuestiones pertenecen a la naturaleza humana con independencia del estatus, la raza, la cultura o la religión.

Tu no eres tu reputación, eso es simplemente lo que los demás ven de ti. Hay personas que pueden tener una gran reputación y sentirse miserable. No te preocupes por tu reputación, preocúpate por tu carácter, que es lo que realmente eres en esencia. Esa esencia dará sentido a tu vida, le dará propósito y significado.

La felicidad y plenitud afloran y crecen cuando mantenemos una progresión en nuestro desarrollo personal. Si dejas de crecer, de aprender, de soñar, dejas de avanzar y cuando esa evolución se detiene nos estancamos. Sin darnos cuenta comienza una regresión personal, los sentimientos de vacío comienzan a surgir, ya que no existe una cima a la que llegar.

Eres un “ser” humano, no un “tener” humano. Tienes que seguir aprendiendo para seguir progresando, ya que el progreso y la evolución personal te traerán el bienestar y la armonía interior, que es lo mismo que la felicidad.

Lo cierto es que sólo encontramos ese propósito y sentido cuando decidimos ser mejor de lo que somos, cuando progresamos y mejoramos cada día como seres humanos, cuando elegimos ser una influencia positiva ayudando de alguna manera, contribuyendo y aportando nuestro grano de arena por simple y humilde que parezca. Así un día podremos mirar atrás y saber que con nuestro ejemplo alguien ha vivido mejor.

Todos necesitamos tener un propósito , buscar un mayor sentido a nuestra vida; así pues tu necesitas buscar el tuyo. Cuando seas mayor y mires atrás ¿ Qué te gustaría poder decir y recordar?

La respuesta a esta pregunta es decidir que camino quieres tomar, si vas a seguir la ruta más fácil, el camino sin riesgos, el de la rutina, en el que puedes abandonarte sin tomar decisiones y que el flujo de la sociedad te arrastre. Aunque difícilmente te llevara hacia donde realmente quieres, pues al final del trayecto corres el peligro de encontrar un gran vacío. Puedes elegir otro camino, ya que tienes el poder de la decisión en tu interior, estar dispuesto a aceptar los retos y pagar un precio, aunque ambos caminos lo pagamos igualmente, si bien con resultados muy distintos.

Haz lo que otros no están dispuestos hacer y conseguirás lo que nunca tendrán.

Fragmentos sacados del libro “Donde los sueños te lleven” de Javier Iriondo.